El médico ginecólogo y obstetra acompaña a la mujer en las etapas más trascendentes de su vida, atendiendo de forma integral sus necesidades psicofísicas.
Se compromete con cada familia cada vez que ellos entregan a su cuidado el control y seguimiento de un embarazo.
Para todo ello se necesita una especial vocación y una sensibilidad singular que nos permite comprender, a nosotros los profesionales, el pensamiento femenino.
Así podría, por lo menos yo, explicar cómo vivo mi trabajo. Me dedico además de a la Ginecología al Embarazo de Alto Riesgo. Eso exige una atención pormenorizada de cada familia y nos obliga a realizar una constante actualización científica para poder aplicar la mejor evidencia clínica en cuanto al diagnóstico, seguimiento y tratamiento de cada caso.